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viernes, 18 de septiembre de 2015
jueves, 9 de abril de 2015
Historias de Aventureros!
La historia de un aventurero que vivió “4 ó 5 vidas” Hernán Rikkers.
En 2013, Los Andes narró uno de sus viajes por el océano junto a tres mendocinos. Hace 2 semanas perdió la vida buceando en una remota isla de la Polinesia, donde vivía desde 2012. La historia de un aventurero que vivió “4 ó 5 vidas” en sólo 30 años.
La vida de Christopher McCandless -el joven estadounidense cuyas aventuras se narran en el libro “Into the wild”- marcó a fuego la de Hernán Rikkers (30). Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido con McCandless -sobre quien además se hizo una película, “Hacia rutas salvajes”-, poco y nada se ha escrito sobre las travesías del joven nacido en Córdoba, quien vivió una década en Mendoza y desde donde -cansado de la rutina- decidió patear el tablero y vivir para cumplir todos sus sueños.
El viernes 20 de marzo, Hernán -alias “Nan”, alias “El Guapo”, alias “Kakara”- murió en su ley: ahogado mientras buceaba en las aguas de la isla Rarotonga -parte de las islas Cook, en la Polinesia-. Así se ganaba la vida en el archipiélago, pescando especies exóticas para luego vender a acuarios.
“Mi otro hermano (Tomás) y yo sabíamos que algún día nos iban a llamar para darnos esta noticia. Sabíamos que Hernán no iba a llegar a viejo y eso que ya había zafado de varias. Pero murió en su ley, haciendo lo que quería hacer. Si hubiera muerto de un balazo en la cabeza yo estaría como loco pidiendo justicia. Pero sé que si pudiéramos preguntar a Hernán, volvería a hacer lo que hizo. No es trágico morir haciendo lo que a uno le gusta, más si todos nos vamos a morir igual”, sintetiza con alivio y emoción Francisco (36), su hermano mayor.
“Hernán vivió cuatro o cinco vidas que nosotros hubiéramos querido vivir, y lo hizo en una sola. Yo le insistía para que nos contara sus aventuras y le decía que él estaba viviendo por nosotros. Hay dos cosas que lamento: la primera es que se haya ido de este mundo; la segunda es que lo haya hecho sin dejar sus historias escritas. Pero no era lo que quería, nunca le interesó hacerse ver”, agrega su hermano sobre Rikkers, quien en abril de 2013 - junto a tres mendocinos- navegó durante 42 días por el Pacífico, uniendo México con la Polinesia en una de las tantas travesías que “El Guapo” experimentó en su corta pero intensa vida. Hasta una productora local hizo un documental sobre el viaje (ver aparte) que Los Andes contó en una nota hace dos años.
Una vida de aventura
Según su documento, Hernán Rikkers nació en Villa Dolores (Córdoba). Sin embargo, y a juzgar por su filosofía de vida y el recuerdo de su hermano mayor, eso no era más que un papel y si había algo que resultaba irrelevante en la vida de Hernán eran las fronteras.
“El lugar de nacimiento es algo simbólico. Los tres recorrimos el mundo con el buceo. Hernán era más ciudadano del mundo que otra cosa, por eso no lo trajimos a Argentina cuando murió. Hubo una ceremonia muy linda en la isla, con música, comida y bebida”, recuerda el mayor de los Rikkers.
Francisco, Tomás y Hernán supieron despertar en su interior la pasión por la naturaleza y la aventura. “Yo soy marino mercante y estoy en permanente contacto con el agua. Mi hermano Tomás vive en las Islas Canarias y los tres hemos hecho buceo casi desde siempre.
Hernán vivía de eso, pescaba peces exóticos en profundidad, con redes. Siempre amamos la naturaleza, aunque al principio a Hernán se le había dado más por la montaña. De hecho, tiene dos cumbres en el Aconcagua”, continúa Francisco.
Cuando tenía 23 años, ‘Nan’ se cansó de todo. “Se pudrió de la camisa y de la ciudad. Estaba trabajando en Skanska y estaba en segundo año de Ingeniería Industrial, con chances de entrar a YPF. Pero se cansó de ser uno más y se fue por la vida. Al principio estuvo en EEUU, trabajando en centros de esquí, y después se fue a Hawai y se terminó enganchando en el buceo. Fue un proceso que tomó como cinco años”, agrega su hermano.
Los últimos tres años los vivió en la Polinesia, donde también forjó un vínculo especial con la gente de la zona. “Siempre colaboraba con los nativos del lugar. Había una mujer que se encargaba de poner GPS a las ballenas para rastrearlas pero uno de los aparatos se cayó y quedó perdido en la profundidad del océano. Él fue a rescatarlo. Cuando Hernán murió, la mujer bautizó a la ballena que llevaba ese rastreador con el nombre suyo”, cuenta Francisco, una entre tantas anécdotas que tienen a su hermano menor como protagonista.
“La Playa” y la ya mencionada “Hacia rutas salvajes” fueron dos películas que dejaron su huella en el menor de los Rikkers. “En el caso de ‘Into the wild’, le voló la cabeza. Él dejó todo lo que tenía y partió solo con una mochila con ropa. Lo que Hernán se proponía, lo hacía. La enseñanza que me dejó es que no hay que atarse a cosas materiales, y no hay que resignar sueños por estas cosas”, acota.
La tragedia
El viernes 20 de marzo, Hernán Rikkers se encontraba buceando entre los peces en las inmediaciones de la isla Rarotonga, donde vivía. Eso fue lo último que hizo en vida.
“No hay nada confirmado y es probable que nunca se sepa bien qué pasó. Aparentemente, estaba buceando a una profundidad superior a los 60 metros y lo estaba haciendo por segunda vez en el día, algo que no recomiendan. Justamente por eso se le habría hecho una burbuja de nitrógeno que se le fue a la cabeza y allí quedó inconsciente, hasta que se ahogó. No creo que haya sido la primera vez que lo hacía”, cuenta Francisco.
Dentro de la escasa información disponible sobre el hecho, el sitio Cookislandsnews.com resalta, en una nota del 27 de marzo, que la investigación por la muerte de Hernán continúa.
lunes, 11 de febrero de 2013
Caza y pesca de supervivencia
Caza y pesca de supervivencia
En este artículo vamos a tratar los métodos para cazar y pescar. Hay que aclarar que estos sistemas son tremendamente crueles e inhumanos y suelen provocar mucho sufrimiento a los animales; por otra parte, su uso es ilegal en la mayoría de los países. Por todo esto resulta más que evidente que su empleo sólo estaría justificado en un caso de extrema necesidad.Por otra parte, en una situación de supervivencia real, no debemos olvidar que los anfibios, reptiles y sobre todo los insectos suelen ser más fáciles de cazar que las aves o los mamíferos y constituyen una importante fuente de proteínas.
Normas básicas para el uso de las trampas
Saber construir trampas no garantiza la obtención de alimento. Si colocamos las trampas sin ton ni son, en cualquier parte, y sin tener claro qué queremos cazar, lo más probable es que nos acostemos sin cenar.Primero hemos de observar el lugar para hacernos una idea de lo que podemos encontrar y donde. El mejor momento para esto es el amanecer.
Hay que buscar huellas, deyecciones, sendas y otras pistas reveladoras de la presencia de la caza.
Muchos mamíferos, especialmente los de menor tamaño, tienen hábitos regulares. Podemos encontrar sus madrigueras o sus sendas marcadas en el rocío de la mañana o en oquedades y galerías entre los matorrales.
Si tenemos un campamento estable, debemos poner tantas trampas como podamos controlar y revisarlas por la mañana y por la noche.
Los mecanismos deben de dispararse con facilidad para evitar que las presas huyan con el cebo.
Trampas de lazo
Las trampas de lazo son sencillas y crueles. Para cazar pequeños animales, como conejos, se pueden construir con un cordel, sedal de pescar resistente, alambre, etc. El lazo tendrá el grosor de un puño y estará colocado a 4 dedos del suelo.Mecanismo en forma de 4
Se trata de un dispositivo clásico y efectivo que se suele usar para sostener losas que matan a los animales por aplastamiento. Es útil para cazar tanto mamíferos como aves. Si sustituimos la losa por una cesta podemos capturarlos vivos.Trampas de anzuelo
Permiten capturar pequeñas aves como mirlos y tordos y también aves acuáticas. Son simplemente anzuelos cebados, por ejemplo con lombrices, y son tremendamente crueles y dolorosos para los animales, que tratan de huir escandalosamente, por lo que lo mejor es situarlas cerca de nuestro campamento y revisarlas con frecuencia.Existen además otros tipos de trampas para cazar grandes animales basadas en la caída de grandes pesos y el apuñalamiento con lanzas y estacas. Son muy peligrosas, pues pueden matar o herir a una persona que accione el mecanismo accidentalmente.
La pesca
Si encontramos un río o un arroyo nuestra supervivencia estará casi asegurada, ya que en los ríos existe una mayor concentración de alimentos.Pesca con caña
Ningún aparejo improvisado será tan efectivo como un buen anzuelo de acero atado a un sedal, por lo que es importante llevarlos siempre en nuestro equipo.En general, se suele decir que las mejores horas para pescar son por la mañana temprano y al atardecer. Cuando se aproxima una tormenta también puede ser un buen momento, si bien, los peces pueden picar a cualquier hora del día o de la noche.
Si carecemos de sedal y/o anzuelos tendremos que improvisarlos. Como sedal es más fácil emplear hilo de nuestras ropas que improvisar un cordoncillo con fibras vegetales (de ortiga, cardo...). Los anzuelos improvisados suelen ser de madera o espinas, aunque también podemos emplear clavos, imperdibles y otros objetos punzantes.
Los cebos los encontraremos en el propio río, buscando debajo de las piedras, y entre la vegetación de la orilla y los alrededores. El mejor sistema para saber de qué se alimentan los peces es abrir el estómago del primero que pesquemos.
Pesca a mano
Es un sistema prohibido en España y muy efectivo en aguas poco profundas en cuanto se adquiere un poco de práctica. Mejor no realizarlo donde haya animales peligrosos (anguilas eléctricas, serpientes acuáticas venenosas...). Consiste en introducir la mano con cuidado bajo las piedras, raíces u oquedades donde acostumbran a ocultarse los peces en busca del vientre de los animales. Deslizaremos la mano suavemente hacia las branquias y hundiremos en ellas los dedos pulgar e índice para capturarlos.Pesca con arpón, lanza o tridente
La pesca con estas herramientas en aguas profundas requiere práctica y habilidad debido a la distorsión de la luz. Sin embargo, en aguas poco profundas se pueden introducir estos aparejos bajo las piedras y en oquedades y ensartar a los peces. Por supuesto, también es un método ilegal. Podemos improvisar fácilmente un arpón de madera con una punta afilada de hueso o tallada en la propia madera.Durmientes
Son anzuelos que se dejan cebados y atados a una rama flexible de la orilla del río a la espera de que pique un pez. Es un sistema bastante efectivo y completamente ilegal.
No debemos olvidar que, aparte del
pescado, los cursos de agua ofrecen otras fuentes de alimento, como ranas,
cangrejos, moluscos o reptiles.
Fuego y Agua
El fuego
En una situación de supervivencia en zonas frías, nuestra vida puede depender de nuestra capacidad para encender y mantener un fuego. Sin llegar a esos extremos, podremos necesitar fuego para secarnos, calentarnos, hacer señales a los equipos de rescate y cocinar eliminando los posibles gérmenes y parásitos de nuestros alimentos.También, como excursionistas, podemos sentirnos tentados a sentarnos al lado de una hoguera bajo las estrellas. En este caso debes tener en cuenta las leyes que regulan estas prácticas en tu país. En España, y más concretamente en Galicia, esta práctica está prohibida durante los meses más calurosos y severamente penalizada.
En cualquier caso, no debes olvidar que un fuego es muy peligroso, debes seguir todas las normas de seguridad:
- No hagas hogueras más grandes de lo necesario, son más dificiles de controlar y de mantener.
- Elimina las ramitas y todo material combustible en un radio de dos o tres metros alrededor del fuego.
- No lo hagas cerca de la maleza o ramas bajas
- Ten siempre cerca un cubo u otro recipiente con agua y/o una rama frondosa para apagarlo rápidamente si es necesario.
Siempre debemos llevar en nuestra mochila o equipaje, especialmente si vamos a atravesar zonas inhóspitas, un mechero y/o cerillas en un recipiente impermeable (una caja de carrete fotográfico, por ejemplo. Lleva también los rascadores) o impermeabilizadas (con esmalte de uñas o parafina). Si así lo hacemos, nuestras posibilidades de supervivencia aumentarán y no tendremos que preocuparnos de hacer fuego con medios improvisados.
Preparar, encender y mantener el fuego
Antes de nada debemos decidir donde lo ubicaremos, prestando atención a viento y a la vegetación, y preparar el lugar eliminando ramas, hierbas, etc.Es buena idea excavar un hoyo de unos 10 ó 15 cm y rodearlo con piedras para alojar en él la hoguera. Cuando deshagamos el campamento, taparemos las cenizas con la tierra que sacamos, devolveremos las piedras a su sitio y dejaremos todo de manera que nadie pueda notar que hemos estado allí. (Esta norma es bueno seguirla tanto si hacemos fuego como si no).
Hay que buscar el material combustible: ramas secas de diferentes grosores, la más menuda para encenderlo y la más gruesa para mantenerlo. No será difícil de encontrar en zonas boscosas y con tiempo seco. Las crecidas acumulan ramas en las orillas de los ríos y en ocasiones las convierten en un auténtico filón. Las ramas más bajas de los árboles están, con frecuencia, secas y se rompen con facilidad. En caso de tiempo húmedo debemos buscar en los huecos de los troncos secos, que proporcionan madera podrida que arde bien, en zonas resguardadas al lado de rocas, caminos, grutas. Si no ha llovido demasiado, quizá logremos madera seca simplemente descortezando las ramas húmedas. Si no, tendremos que coger las ramas gruesas y cortarlas en pedazos longitudinales para aprovechas las astillas secas que obtengamos. Pondremos la madera húmeda a secar cerca del fuego.
Para prender el fuego usaremos al principio leña más fina que dispondremos en forma de "tipi" o de "cobertizo" con ayuda de una roca o un tronco para que el aire circule bien y se inflame rápido. Por encima de la leña fina la iremos añadiendo más gruesa. Si no disponemos de suficiente leña fina podemos hacer astillas la más gruesa con ayuda de nuestro cuchillo.
En la base del "tipi" o del "cobertizo" habremos puesto la "yesca", que es el material inflamable que encenderemos. Consistirá en hojarasca, hierba seca, ramitas resinosas de pinos, sus hojas o agujas, su resina. La madera podrida es una buena yesca en tiempo húmedo, pues suele ser fácil arrancar las partes externas de los troncos para alcanzar las zonas interiores secas. Algunos frutos secos, como las nueces, poseen un aceite que les hace inflamables y arden lentamente. Especialmente útil es la corteza de abedul cortada en tiras, pues se inflama rápido, y arde despacio y con buena llama. Se puede, incluso, hacer una antorcha improvisada enrollando una tira de corteza a una vara.
En los lugares donde no hay leña el hombre recurre a otro tipo de combustibles. En los desiertos se queman los excrementos de los camellos; y en las zonas polares, la grasa de las focas y otros animales.
Tipos de leña
No todas las leñas arden igual, desprenden el mismo calor y las mismas llamas ni forman una brasa duradera. Cada madera tiene sus propias características. Alan Sauri describe en su obra "La Vida Autosuficiente - Ed. Blume" las características de las leñas de los árboles más comunes de esta manera:| "Leñas duras: Dan poca llama, pero su calor lento y prolongado las hace excelentes para la cocina y la calefacción. | |||
Arce:
|
Bueno, buena llama | Carpe: | Excelente combustible, llama viva, buena brasa |
Fresno:
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Bueno, buenas brasas, fuego lento | Haya: | Buena, buenas brasas, llama clara |
Olivo:
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Excelente, brasas duraderas | Olmo: | Fuerte calor, quema lentamente |
Falsa
Acacia:
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Buena, malas brasas, muy chisporreteante | Roble: | Bueno (también para carbón de leña) se consume lentamente, se pone negro y se carboniza. |
| Leñas tiernas: Se consumen rápidamente con llamas continuas; resultan, por lo tanto, excelentes maderas para encender o iluminar. | |||
| Abedul: | Arde bien y rápido, llamas claras. Leña para encender e iluminar | Álamo: | Mediocre |
| Aliso: | Arde bien y rápido | Avellano: | Leña para encender |
| Castaño: | Poco calor, despide chispas | Castaño de Indias: | Mala leña |
| Majuelo: | Arde bien y rápido aunque esté verde | Plátano: | Mediocre y ruidoso |
| Sauce: | Llamas claras y vivas, leña para encender | Sauco: | Leña pequeña para encender |
| Tilo: | Mediocre | ||
| Leñas resinosas: Sus ramas, de madera dura, son un combustible mejor que su tronco, de madera más tierna. Arden con una llama viva, pero poco duradera. A menudo desprenden un fuerte humo. | |||
| Abeto: | Llamas vivas, mucho humo | Alerce: | Medio, chisporroteante, buen carbón |
| Picea: | Calienta rápidamente, buenas llamas, brasas de corta duración | Pino: | Calor y llamas vivas, poca duración. Las piñas son excelentes para encender el fuego." |
Fuego con métodos improvisados
Lo mejor es no cometer la torpeza de no llevar una reserva de cerillas o un mechero. Pero si nos vemos sin estos medios convencionales para encender un fuego existen otros sistemas improvisados, unos sencillos y efectivos y otros más complicados si no tenemos práctica. En estos casos se hace especialmente importante tener preparada suficiente yesca (hierba seca, hojarasca, etc. bien compactada para que la brasa se propague con facilidad) y leña fina y seca para no desperdiciar una llama que puede habernos costado mucho esfuerzo conseguir. Suele ser efectivo soplar suavemente cuando aparece el primer puntito rojo para avivar la llama. Los métodos son los siguientes:Las lentes
Una lupa o las lentes de una cámara fotográfica, los prismáticos o determinadas gafas son un medio muy efectivo para encender un fuego, pero no nos servirá si no hace sol. Prepara primero una buena yesca que prenda con facilidad y apunta hacia ellas el puntito de luz.Pedernal y eslabón
Es un buen sistema que funciona en cualquier circunstancia. Si no disponemos de pedernal podemos probar con una piedra dura. (hay que probar hasta que encontremos una que desprenda buenas chispas, y entonces guardarla para otras ocasiones). Sostendremos el pedernal cerca de la yesca y lo golpearemos con un trozo de acero, como puede ser la hoja de un cuchillo, tratando de dirigir las chispas a la yesca.Método de la sierra
Es un método propio de la jungla, y consiste en usar una madera blanda, normalmente bambú para "serrar" (efectuaremos un movimiento de sierra) otra dura, frecuentemente cáscara de coco. Como yesca se emplea la fibra algodonosa de la base de las hojas de cocotero, el recubrimiento piloso marrón de algunas palmeras o la membrana que encontraremos dentro del bambú.Método de la correa
Usaremos una tira de ropa u otra fibra fuerte y una rama de madera blanda. Elevaremos la rama ligeramente colocándola sobre una piedra. Pasaremos la correa por debajo de la piedra y tiraremos alternativamente de un extremo y del otro para producir la fricción. Previamente habremos colocado la yesca debajo de la rama, tocando a la correa.Otros métodos
Podemos emplear una batería para hacer chispas uniendo los cables de ambos polos.También, en teoría, es posible fabricar una lente con un pedazo de hielo que labraremos con el cuchillo y terminaremos dando forma con las concavidades de las manos. Aunque si el frío es intenso el riesgo de congelación de nuestras manos puede ser demasiado alto. También es posible usar un objeto cóncavo (el culo de una botella, por ejemplo) para hacer la lente, vertiendo agua sobre él y dejando que se congele. Si hacemos dos, podemos pegarlos con un poco de agua que, si el frío es intenso, se congelará enseguida.
En ocasiones, echar unas gotas de gasolina o alcohol sobre la yesca puede facilitar la inflamación, pero no la empapes completamente.
Si usas gasolina u otro combustible en un recipiente para calentarte, ten en cuenta que existe un riesgo potencial de accidente. Nunca añadas más combustible hasta que la llama se haya apagado y el recipiente se enfríe.
Fuego para calentarse
Para aprovechar mejor el calor del fuego debemos construir un reflector con
unos leños o utilizar uno natural (una formación rocosa, una depresión del
terreno, un árbol grueso...) hay que prestar atención a la dirección del viento
para que no nos venga el humo a la cara. Entre el fuego y el reflector
prepararemos un lecho seco, blando y cómodo donde nos colocaremos nosotros. Y.
Coineau y L. P. Knoeffler dicen a este respecto en su obra Vivir y Sobrevivir
en la Naturaleza. Ed. Martínez Roca: "Encended un fuego intenso mucho
antes de la hora del descanso; poco antes de esta, cubrid el lecho de brasas
con una fina capa de cenizas. El calor, devuelto por el reflector, calienta
durante unas 8 horas el área así delimitada."
Fuegos para cocinar
Para cocinar es mejor una hoguera pequeña, que consume menos leña y es fácil de mantener. Siempre es más práctico cocinar sobre las brasas que sobre la llama.Podemos construir un hogar que nos servirá para poner la cazuela haciendo un pequeño fuego entre dos troncos, dos piedras, etc.
Si nuestra cazuela tiene un asa como la de los cubos podemos sujetarla sobre el fuego con una "grúa" improvisada con una rama inclinada sujeta entre unas piedras y otra rama que funcionara como "percha".
El agua
En una situación de supervivencia, después de tratar a los heridos, la búsqueda de agua suele ser la necesidad más apremiante.Si carecemos de agua nuestras esperanzas de vida se cifran en torno a los dos días en el desierto y a algo más de una semana en climas frescos.
La cantidad de agua que necesitamos depende de la temperatura y humedad ambiental y de la actividad física que desempeñemos, pero nunca será menos de 2 litros diarios. En un desierto necesitaremos 10 ó 12 litros para llevar una actividad normal.
Encontrar agua
En las zonas templadas no suele ser
difícil encontrar cursos de agua. En las zonas secas y desérticas la cosa puede
complicarse más. Escarbar en los lechos secos de ríos o arroyos da a veces
buenos resultados. Los cúmulos de vegetación en un determinado lugar son
indicativos de existencia de agua. En los terrenos calcáreos podemos buscar en
el interior de las grutas. Los animales también necesitan beber; observar sus
desplazamientos a primera hora de la mañana o última de la tarde puede darnos
pistas de dónde se encuentra el agua. Determinadas plantas, que varían según la
zona geográfica, sólo crecen donde hay agua.En caso de que no encontremos ninguna fuente de agua aún podemos aprovechar la de la condensación que se produce incluso en los desiertos improvisando un destilador.
Necesitaremos un plástico de 2 x 2 m. y un cubo u otro recipiente para recoger el agua. Un tubo de plástico para beber sin desmontar el destilador es también muy útil. Con este sistema podemos obtener entre 0,5 y 1 litro de agua al día.
Hay que cavar un hoyo en cuyo fondo colocaremos un recipiente que recibirá el agua de la condensación que se produce en las paredes del plástico con que cubrimos este hoyo. Una piedra en el centro del plástico conducirá las gotas hasta el cubo. El destilador será más efectivo si introducimos plantas en el agujero para aprovechar su humedad.
Peligros
En muchas zonas del globo, especialmente en el tercer mundo existe un riesgo alto de intoxicación al consumir agua, bien sea por contaminación bacteriana, bien por ingerir parásitos con ella. También en el primer mundo existe cierto riesgo al consumir agua de arroyos que discurren entre prados sometidos a abonos con purines, altamente contaminantes.El consumo de aguas contaminadas puede producir enfermedades como fiebre tifoidea, cólera o disentería, además de otros trastornos provocados por parásitos que podemos pillar no sólo al beber, también al bañarnos en aguas estancadas y contaminadas.
No se debe beber agua salada, su concentración en sal es tan alta que colapsa los riñones y provoca la muerte entre fuertes dolores. Tampoco se debe beber orina y no debemos olvidar que las sabias de aspecto lechoso de muchas plantas son, con frecuencia, venenosas.
Purificar el agua
Si existe riesgo de contaminación hay que purificar el agua con alguno de estos métodos y esperar al menos una hora antes de consumirla.Pastillas potabilizadoras: Es el método más práctico y efectivo 100%. Consiste en añadir al agua pastillas purificadoras. Estas liberan iones de plata que acaban con los gérmenes, previenen de nuevas infecciones y no producen daño alguno aunque se rebase la dosis. Se venden en cajas con un número variable de pastillas según sea cada pastilla para purificar 1, 5 ó 20 litros de agua. Podéis encontrarlas con facilidad en tiendas de montaña, también en Internet.
Yodo: Para desinfectar el agua con tintura de yodo usaremos unas 10 gotas por litro. La coloración tarda un rato en desaparecer.
Lejía: La lejía deja un sabor poco agradable en el agua. Usaremos de 4 a 6 gotas por litro.
Ebullición: Hervir el agua no termina con todos los gérmenes (el de la hepatitis, por ejemplo, resiste la ebullición), pero acaba con la mayor parte de ellos y con todos los parásitos. Hay que hervirla durante unos 10 minutos. En este caso se puede beber en cuanto enfría.
Filtrando el agua
En ocasiones, el único agua que podremos conseguir será la que se encuentre estancada en charcos, sucia por el barro. Antes de beberla, y sin olvidarse del aspecto de la purificación, debemos clarificarla para eliminar las partículas en suspensión.La manera más sencilla es dejarla reposar varias horas en un recipiente, y después, con un tubo de plástico o el tallo hueco y flexible de una planta (por ejemplo un nenúfar) traspasarla a otro recipiente situado en una posición más baja.
También se puede filtrar usando varias capas de tejidos o con arena limpia, ayudándonos de un filtro improvisado con un pedazo de caña de bambú, cuyo extremo, agujereado, taponaremos con unas briznas de hierba.
Qué hacer si nos perdemos
Todo aquel que se aventure a una zona remota o desconocida debe tener la precaución de procurarse al menos una brújula y mapas de la zona. Tampoco está de más un altímetro y un podómetro.Hay que señalar en el mapa nuestro recorrido y relacionarlo con los accidentes geográficos más significativos (ríos, arroyos, picos de montañas, costas, etc). Es bueno hacerse una imagen mental de todo ello.
El miedo es una reacción natural cuando nos perdemos, pero hay que evitar a toda costa que degenere en pánico. Cuando alguien se da cuenta de que se ha perdido, normalmente no está muy lejos del camino correcto, pero si comienza a dar tumbos de un lado para otro, a desplazarse de una manera irracional, agravará su problema. La primera acción, cuando notamos que nos hemos extraviado, debe ser sentarse y reflexionar tranquilamente buscando todos los indicios y señales que nos ayuden a situarnos.
Cuando volvamos a movernos para buscar la ruta correcta, debemos dejar algún tipo de marca en el terreno para asegurarnos de no dar vueltas en círculo inútilmente (filas de piedras o ramas que indiquen nuestra dirección, cortes en ramas o troncos, etc).
Si el terreno lo permite, podemos subir a un punto elevado desde el que se domine la zona y buscar los accidentes geográficos más notables. Si tenemos un mapa y los localizamos en él, no tendremos problema para situar nuestra posición, como veremos en próximos artículos. Si no tenemos un mapa, quizá podamos identificar algún rasgo característico del terreno que hayamos visto antes de perdernos. Si tenemos con qué, debemos dibujar un pequeño mapa de lo que vemos.
Si sospechamos que estamos muy cerca del camino correcto, debemos buscar una roca, árbol, u otro accidente cercano que se vea bien desde los alrededores y dar vueltas en torno a él haciendo una espiral cada vez mayor hasta que demos con nuestro camino.
En caso de haber sufrido un accidente con un vehículo en una zona remota, debemos valorar qué nos conviene más: esperar a los equipos de rescate al lado del vehículo, que por otra parte nos ofrecerá refugio, o desplazarnos en busca de ayuda. Normalmente la primera opción suele ser las más acertada, pues los equipos de salvamento verán mejor a un vehículo que a un hombre vagando solo.
En todo caso, y aunque decidamos esperar a los equipos de rescate, debemos explorar los alrededores en busca de recursos (agua, alimento, leña...). Sería trágico perecer de frío por no saber que a 500 metros había un refugio de montaña.
Cuando abandonemos el refugio para explorar los alrededores debemos prestar mucha atención al paisaje, girarnos de vez en cuando para ver cómo es en la dirección de vuelta y dejar marcas bien visibles para poder regresar.
Aumentaremos nuestras posibilidades de rescate si preparamos señales que los equipos de rescate puedan ver desde el cielo. Debemos tener preparadas hogueras para encenderlas al mínimo indicio de que se acerca un avión o helicóptero. Echando hierba húmeda por encima o incluso aceite del vehículo obtendremos una columna de humo visible en la distancia. También podemos escribir "SOS" en el suelo con rocas o con surcos de tierra si lo hacemos en una pradera. Estas señales deben de ser lo más grandes posible para que se vean bien desde el cielo.
Si abandonamos el vehículo para buscar ayuda por nuestra cuenta, no debemos olvidar indicar nuestra dirección por si los equipos de rescate lo localizan.
En el caso de que nuestra situación sea
extrema, no sepamos cómo orientarnos ni veamos la posibilidad de ser
rescatados, no debemos desesperar. Busquemos una fuente, un arroyo, nos
conducirá a un río cuyo curso nos llevará antes o después, a una zona habitada.
Técnicas de orientación: cómo orientarse sin mapa ni brújula
Existen varios métodos que nos
permiten encontrar el norte con mayor o menor precisión cuando carecemos de
brújula. Los más eficaces son, probablemente, el reloj cuando es de día y las
estrellas de noche y con el cielo despejado.
Método del reloj
Podemos valernos de un reloj de agujas y
de la posición del sol para encontrar el norte con facilidad. Para ello debemos
conocer la hora solar, que en España y los países de su franja horaria es dos
horas menos en horario oficial de verano y una hora menos en invierno.
En las zonas templadas del hemisferio norte, si alineamos la aguja horaria
(la pequeña) con el sol, en la bisectriz que forma esta con la cifra
"12" del reloj se encuentra siempre el sur.
En las zonas templadas del hemisferio sur es la cifra 12 la que debe apuntar
hacia el sol, y en la bisectriz que forma con la aguja horaria, se encuentra el
norte.
Por las estrellas
Por la noche, si está despejado, guiarse por las estrellas es eficaz y sencillo.En el hemisferio norte del planeta, la estrella polar indica siempre el norte. Este estrella es la última de la cola de la osa menor y, a pesar de que en casi todas las ilustraciones se muestra como una estrella muy brillante, su luz es tan pálida que con frecuencia no es fácil de ver. No obstante, es sencillo guiarse por la Osa Mayor para localizar el punto donde se encuentra la estrella polar. Para ello sólo tenemos que prolongar cuatro veces la distancia que separa las dos estrellas frontales de la Osa Mayor.
En el hemisferio sur debemos buscar la "Cruz del Sur", una constelación con forma de rombo o cometa. Si prolongamos la longitud de la cometa cuatro veces y media, el punto imaginario que localicemos indicará siempre el sur.
Por el sol
La salida y la puesta del sol también son una referencia. A todos nos han enseñado que el sol sale por el este y se pone por el oeste. Sin embargo sólo lo hace por el punto exacto en los equinoccios, o sea, alrededor del 21 de marzo y del 23 de septiembre y si nos encontramos en terreno llano. El resto del año y rodeados de cadenas montañosas, la referencia es sólo aproximada.Por la luna
La luna puede proporcionarnos también una aproximación de los puntos cardinales. Cuando está en creciente, las puntas señalan siempre hacia el este y cuando está en menguante, hacia el oeste. Si tienes dudas para saber cuando está de una u otra forma, piensa que la luna "miente". Cuando tiene forma de "C" de "creciente", en realidad está menguando.Con la sombra de un palo
Si clavamos un palo en el suelo, marcamos el extremo de la sombra, dejamos pasar quince minutos y volvemos a marcar el nuevo extremo de la sombra, al unir estos dos puntos, la línea que obtenemos nos indicará el este y el oeste (el primer punto el oeste y el segundo el este). Al trazar una perpendicular tendremos el norte y el sur. Este sistema sólo nos permite tener una referencia aproximada. Cuanto más tiempo dejemos pasar entre la primera y la segunda marca y más próximos nos encontremos la mediodía, más aumentará su precisión.Existe otro método más preciso, pero limitado al mediodía.
Clavamos en un terreno llano un palo que proyecte una sombra de unos 30 ó 40 cm. y marcamos el extremo de la sombra. A continuación, con un cordón de un zapato, una rama u otro método improvisado, trazaremos una semicircunferencia usando como radio la longitud de la sombra. Ahora debemos esperar el movimiento del sol. La sombra se irá hciendo más pequeña a medida que nos acercamos a las 12:00 h. Momento en que alcanzará su menor tamaño para después volver a crecer. En el punto en el que la sombra vuelva a alcanzar la semicircunferencia pondremos una marca. Al unir las dos marcas trazaremos una línea oeste (primera marca) - este (segunda marca). En la perpendicular se encontraran el norte y el sur.
Signos naturales
Existen indicios en la naturaleza que pueden darnos pistas sobre la dirección que llevamos. No son muy precisos, pero en circunstancias excepcionales pueden impedir que perdamos el tiempo dando vueltas en círculo.En el hemisferio norte los musgos crecen en las zonas más más sombrías y húmedas de los troncos, que suele corresponder a la cara norte. Si bien esto puede variar localmente a causa de un microclima particular.
También en las montañas reciben menos sol las laderas orientadas al norte, por lo que suelen ser más húmedas, de tonalidades más frías y retienen la nieve por más tiempo.
Los anillos de crecimiento de los
árboles suelen estar más desarrollados del lado que reciben más sol, aunque
pueden darse factores que alteren este desarrollo.
viernes, 22 de abril de 2011
El equipo básico del mochilero.
El equipo básico del mochilero
Para los que desean encarar una aventura de mochileros, es necesario conocer los elementos que hacen falta para que la experiencia no sea frustrante.
Salir de viaje siempre es una aventura distinta, conocer diferentes culturas, hermosos paisajes, encontrar todo tipo de gente, sin embargo, irse de viaje como mochilero implica además, adaptarse a vivir con costumbres poco habituales, pero la hazaña es inexplicable. La Mochila
Lo ideal es una mochila de armazón interna con barras de aluminio en la espalda, esto servirá para dirigir el peso directamente a nuestras piernas.
Normalmente estas son placas que recorren la mochila por dentro, desde arriba hacia abajo, y se encuentran cercanas al respaldo. No son placas rectas, sino que siguen la forma de columna en forma de “S”.
Estas placas conducen el peso hacia el área de la cintura, donde el cinturón recibe el peso y efectúa la transferencia hacia las piernas. Ningún mochilero debería llevar una mochila sin cinturón. El cinturón debe ser acolchado, algunos permiten colgar de ellos algunos elementos que se necesitan durante una caminata, como una linterna o un cortapluma o cámara de fotos.
Los tirantes de los hombros deben ser anchos, para distribuir la presión sobre la piel en un área más ancha. Lo ideal son los tirantes que tienen una curva preestablecida de fábrica y son ajustables.
Otra parte a tener en cuenta al momento de comprar una mochila es el panel dorsal. Debe ser acolchado. También hay que chequear que la mochila tenga correas de sujeción para bolsas de dormir y/o aislantes.
Muy importante es también fijarse que la mochila tenga dos pisos o compartimentos a los que se pueda acceder independientemente. La separación entre los dos pisos evita que las cosas del compartimento superior ejerzan peso sobre las del inferior, se puede cancelar con un cierre, para el caso en que llevemos objetos largos. Algunas mochilas traen un cierre lateral que permite acceder a cualquier parte de la mochila sin desarmarla.
Los bolsillos: Siempre son preferibles los bolsillos anatómicos expandibles, esos que sólo se dejan notar si
están cargados y que si no no sobresalen del cuerpo principal de la mochila. Los bolsillos externos al estar menos integrados al cuerpo principal de la mochila reparten el peso menos eficientemente, sobre todo al estar cargados. Además, si situamos allí objetos delicados como la brújula, etc, están más expuestos que en otros sitios.
Corroborar que la cabeza de la mochila tenga al menos un cierre, son útiles para guardar mapas, guías de viaje, libros, etc. En muchos casos la cabeza de la mochila se desengancha y sirve alternativamente como riñonera.
Muchas mochilas vienen con un cubre mochila impermeable para los días de lluvia, que se despliega desde un cierre detrás de la cabeza. Son importantes, ya que evitan que el agua llegue a los papeles del viaje (mapas, pasaportes, visas, dinero, libros, folletos, notas de viaje).
Distribución y armado: Lo más pesado debe ir pegado a la espalda y más cercano a las piernas. La carpa, idealmente, si es pequeña, puede caber en el compartimento inferior. Si no puede ir colgando de las correas de sujeción inferiores.
Finalmente, hay que considerar si no se necesita una segunda
mochila, lo que se llama Mochila de ataque o “day pack”. Estas mochilas andan por los 30 lts. y bien pueden llevarse desarmadas en la mochila y usarse para excursiones una vez que se hizo base y se dejó la mochila grande en un sitio seguro, o bien se lleva cargada en el frente. Esto último es aconsejable cuando se lleva algún equipo de fotografía o una computadora portátil, y que no se quiera apilar con las demás cosas en la mochila grande.
Bolsa de dormir
Hay bolsas de dormir de 2 estaciones (primavera/verano), de 3 estaciones y de 4 estaciones. Las de tres estaciones son aptas ya para el invierno. Las de cuatro deberían soportar inculso temperaturas casi polares. A su vez, su capacidad térmica se mide en grados centígrados.
Conviene si es posible conseguir una bolsa abrigada, de tres estaciones, ya que siempre se puede regular hacia abajo (quitarnos ropa, dormir con la bolsa abierta) más fácil de lo que se puede regular hacia arriba. Una buena bolsa de dormir tiene capucha.
Algunos llaman a estas “bolsas tipo momia”. En cuanto al peso una buena bolsa de dormir no llega a los 2 kgs. Se aconseja guardar las bolsas de dormir extendidas cuando no se usan: de otra manera las fibras se comprimen demasiado y pierden su cualidad aislante.
Carpa
Hay varios tipos de carpa, y esto es importante a la hora de elegir. Las carpas más populares son las de tipo iglú, cuyo sostén consta de dos varillas plegables deslizadas en cruz y arqueadas de manera de dar altura a la tienda y apoyo a todo el conjunto. Las carpas iglú son más livianas y más estables. Todo mochilero hoy día lleva prácticamente una de estas.
Otro tipo de carpas son las geodésicas. En ellas las varillas son regulables y esto permite buscar la forma más adecuada a una situación ambiental particular.
Otro tipo de carpa de la que podemos sentir hablar son las carpas con mangas. En estas, no se entra directamente a la carpa, sino que se entra a un pasillo, o manga, que lleva, tras abrir otro cierre, al compartimento central de la carpa.
La idea es bloquear lo más posible el flujo de aire frío hacia el interior de la carpa. Lo ideal son las carpas iglús. Por lo general, es preferible dormir apretado que cargar con una carpa muy pesada.
Los iglús vienen en distintos modelos, según la cantidad de personas que pueden dormir en ellos. Así tenemos “iglúes de 2”, “iglúes de 3” y de 4.
La ventilación es un factor a tener en cuenta. Las carpas modernas vienen casi siempre cubiertas de una malla simple, que evita la condensación del calor humano. Lo bueno es que en climas cálidos se retira el cubretecho. Las carpas en sí no ofrecen mayor o menor protección frente al frío. En lo que sí se pueden diferenciar es en su mayor o menor ventilación.
Consejos básicos: Armar la carpa sobre un terreno nivelado. Retirar piedras, ramas y otros objetos con
anterioridad. Si hay vegetación cerca podemos formar una capa de hojas sobre el sitio donde acampar para mayor comodidad. Buscar zonas altas, o cavar canales alrededor de la carpa.
Vajilla
Con plato, taza, ollita (que también sirve de pava), cuchillo, tenedor y cuchara es suficiente. Después estaría lo ideal.
Lo ideal es conseguir una marmita. Una marmita es un set de elementos de cocina que se meten unos dentro de otros, de manera que en un paquete de 30cm de diámetro por 10 de alto caben ollas (varias), plato, sartén y pava. El material es de teflón, que tiene la ventaja que la comida no se pega. Pero también requiere un cuidado excesivo ya que si las ollas se rayan, ya no pueden usarse. Mejor el aluminio.
También es casi indispensable un abrelatas, pero para ahorrar peso conviene tener una cortaplumas que lo incluya en sus usos y no llevar uno aparte.
De vaso se puede usar la tapa del termo. Otra opción bien son los pequeños vasos térmicos metálicos con tapa que conservan el calor.
En esta categoría también se puede incluir a los elementos necesarios para hacer fuego: fósforos o encendedor.
Ropa
Un buen número es tres mudas una puesta y dos en la mochila. Luego un pantalón largo y uno corto. Un buzo o pullover y una campera. Ahora, si podemos elegir o disponemos de un presupuesto, podemos hacernos de un mejor equipo y buscar la manera de que cada item contribuya a una mayor comodidad durante el viaje.
Empecemos por el pantalón. Lo ideal son pantalones tipo cargo, que son esos que tienen grandes bolsillos a los lados e incluso un par de cierres. La ventaja es la capacidad de manejo simultaneo de objetos: billetera, mapas, etc.
Estos pantalones a veces vienen desmontables, la parte de la rodilla para abajo se desmonta con un cierre. Lo bueno de esto es que cuando hace calor tenemos un pantalón corto, y no tenemos que cargar con él en la mochila porque tenemos 2 en 1. Sobre todo si va a haber mucha lluvia o nieve, conviene, o llevar un pantalón de nieve de alguna fibra sintética o de nylon, o recurrir a una combinación de pantalón de microfibra y una calza de polipropileno debajo.
En cuanto a la parte superior, llevar un buzo de polar para el frío.
La ropa interior, si nos vamos al frío, debe ser de capilene, seda o lana, y las medias también de lana. El algodón no se recomienda, cuando se transpira se pone frío.
Guantes y gorro son indispensables para el frío, ya que hasta el 75% del calor corporal se pierde por las extremidades. La lana es buen material, el polar mejor, y algunas fibras sintéticas impermeables mejor aún. Los guantes deben ser impermeables si pensamos ir a un lugar frío y lluvioso.
Para el caso contrario, indispensable una gorra tipo de béisbol para protegerse del sol, o mejor aún un sombrero de ala ancha, que le da sombra a toda la cabeza.
La campera. Una buena opción es una campera con relleno de pluma de ganso que es sumamente aislante y se compacta para meterse en la mochila. Ahora, supongamos que vamos a hacer muchos viajes es recomendable una campera desmontable. Estas camperas son dos camperas en una.
Calzado
Antes de comprar un par de botas tenemos que pensar en el tipo de viaje que tenemos en mente. Si vamos a efectuar excursiones cortas, por terrenos llanos y en condiciones climáticas nornales, entonces necesitaremos un par de botas livianas y cómodas. Si estamos pensando en caminar varios días con una mochila cargada a cuestas y a veces por terrenos donde no hay senderos marcados, hay que pensar en botas reforzadas, con materiales más rígidos y durables.
Según los materiales utilizados variarán el peso, la permeabilidad y durabilidad de la bota. Se dividen en tres clases. Las botas con malla de nylon y cuero base están diseñadas para pesar poco y ser permeables a la transpiración. Otras botas son de cuero de capa completa y son muy permeables al agua, durables y firmes. No permiten la ventilación como el nylon. Por último, hay diversas barreras a prueba de agua, que se le agregan a botas livianas para aumentar su resistencia al agua. Si se cuidan correctamente son las más duraderas de las tres.
Entonces, los criterios a tener en cuenta son: la respirabilidad de la bota (evita que mantengamos el pie húmedo mucho tiempo), resistencia al agua (nos referimos a charcos, lluvias o el simple rocío del pasto. Si el nivel del agua no pasa la cania se pueden cruzar pequenios arroyos) y durabilidad y firmeza (poder utilizar las botas por largo tiempo y que el calzado mismo ayude a la persona a sostenerse en el terreno, aún con una mochila a cuestas)
Las costuras: Mientras más costuras tenga la bota, más posibiliades de filtraciones y de fracturas en la cubierta hay.
Es buena idea llevar unas sandalias para descansar los pies cuando el clima lo permita.
Elementos de limpieza e higiene
Acá hay que abarcar varias cuestiones. La higiene personal, el lavado de ropa y el lavado de vajilla. Respecto de la higiene personal, cada uno más o menos sabe: shampoo, jabón, cepillo dental y pasta.
Para el lavado de la ropa, una pieza de jabón blanco servirá tanto para la ropa como para la vajilla. Un cepillo de uñas para fregar la ropa vendrá bien para la ropa como para la higiene personal.
Para el lavado de vajilla; el jabón blanco de la ropa y un trozo de esponja.
La Toalla, lo más liviano y pequeño es llevar un pareo, que es una especie de tela muy finita que se suele usar para la playa o para ir de picnic.
Y jamás olvidar el Botiquín de primeros auxilios…
Como preparar el botiquín haz clic AQUÍ.
viernes, 4 de marzo de 2011
Supervivencia deportiva y supervivencia real.
Teoría y psicología de la supervivencia.
El poder está en la voluntad
Debemos tener en cuenta que una situación de supervivencia es una prueba de resistencia. Y en este tipo de pruebas el músculo que jamás debe fallar es la voluntad. Voluntad de vencer, voluntad de sobrevivir, este es el factor más importante. Al final todo se reduce a una actitud psicológica fuerte que nos permita enfrentarnos sin desfallecer a la desesperación, la angustia, el tedio, el dolor, el hambre, la fatiga... Si no estamos mentalmente preparados para enfrentarnos con lo peor tendremos pocas posibilidades de sobrevivir.Aliado y enemigo: miedo y pánico
Es imposible no sentir miedo cuando uno se encuentra aislado y perdido lejos de la civilización. El miedo es una reacción natural de todos los animales frente a elementos hostiles, una descarga de hormonas en la sangre que agudiza los sentidos y prepara el cuerpo para luchar o huir. En este sentido, el miedo es, sin duda, beneficioso. La cara oscura del miedo es el pánico. El miedo descontrolado e irracional. Jamás debemos caer en él. El pánico es destructivo, conduce a la desesperación, impide analizar la situación con claridad y tomar decisiones positivas. Conocer las técnicas de supervivencia inspira confianza y es un paso muy importante para evitar sucumbir al pánico. Por otro lado, debemos concentrar nuestro pensamiento en el análisis de la situación y las tareas que debemos realizar para aumentar nuestras probabilidades de supervivencia, y eliminar de inmediato cualquier pensamiento autocompasivo, o de desesperación.Los enemigos silenciosos: soledad y tedio
La soledad y el tedio llegan de forma gradual una vez que el individuo, realizadas las tareas inmediatas, se sienta a esperar y la mente comienza a divagar y a jugarnos malas pasadas. Con ellas aumenta la depresión y disminuye la voluntad de sobrevivir. Se combaten de la misma manera que el miedo y el pánico: manteniendo la mente ocupada. Siempre existen tareas que realizar para aumentar las probabilidades de ser rescatado (preparar fogatas, señales...) o simplemente para estar más cómodos (construir un refugio... ). Analícense los peligros o emergencias que nos pueden sobrevenir y prepárense planes para afrontarlos. Es buena idea elaborar un programa de actividades que nos imponga disciplina al cuerpo y la mente y llevar un diario. Y si ves que ya no se te ocurre nada que hacer y que tu mente comienza a desobedecerte hundiéndose en le desesperación, corta unas flores y haz un mosaico en el suelo con ellas. Cualquier cosa en buena con tal de que nuestra mente y nuestra actitud no zozobre.La mejor arma: estar preparados
Indudablemente, nadie espera encontrarse en una situación de este tipo, pero si viajamos por zonas deshabitadas o en avioneta o por mar, el riesgo, aunque sea mínimo, siempre está presente. La regla principal que todo el mundo debe seguir es informar a alguien de cual va a ser nuestro itinerario. De esta manera aumentan nuestras posibilidades de ser rescatados con brevedad. Llevar un equipo de supervivencia en nuestra mochila, un manual de supervivencia y conocer las técnicas que nos ayudarán a sobrevivir proporciona una gran fuerza psicológica. Por otro lado, una vez extraviados, siempre hay que prepararse para el supuesto de que pasaremos un largo periodo de tiempo en el que tendremos que seguir vivos, incluso aunque hayamos informado de nuestra ruta. Normalmente es mejor permanecer al lado del vehículo accidentado. Si nos alejamos de la ruta que habíamos trazado para nuestro viaje tendrán más dificultades para rescatarnos. No debemos olvidar que el momento más duro será cuando el avión o el barco se aproxime a nosotros y pase de largo. Supondrá una dura prueba psicológica; la desesperación y el abatimiento en estos casos son naturales, pero debemos luchar contra ellos y pensar que ya pasará otro. Si nos están buscando, antes o después volverán. La preparación física también es importante. Lógicamente tendrá mas posibilidades de sobrevivir quien está en buena forma que quien no. Pero el riesgo no se encuentra en estar en baja forma, si no en ignorarlo. Debemos valorar nuestra fuerza y resistencia de forma realista, sin dejarnos influir por las marcas de nuestra juventud. Hay que tener la sensatez de adecuar nuestras actividades a lo que somos capaces de hacer. Acometer empresas que luego no podremos terminar sólo sirve para derrochar una energía muy valiosa y que nos invada la desesperación.Cómo actuar
Tener un plan de acción aumenta nuestra confianza y mantiene nuestra mente ocupada. Los siguientes puntos pueden ayudarnos a elaborarlo.1.- Análisis de la situación: Se debe analizar la situación para organizar un plan. Quizá hay heridos, o me amenaza algún peligro. Tener agua y alimentos es importante, igual que poder obtenerlos por los alrededores. A la hora de trazar un plan hay que establecer prioridades. Hay que tener en cuenta los peligros del entorno y cómo evitarlos. En ocasiones, dependiendo de cada situación concreta, habrá que alterar el orden de las prioridades o sustituir unas por otras. Por ejemplo:
-Prestar primeros auxilios
-Preparar las señales
-Abastecerse de agua
-Procurarse un refugio
-Abastecerse de comida
-Prepararse para desplazarse (normalmente suele ser mejor permanecer al lado del vehículo accidentado)
Es útil preparar un inventario del material, el agua y la comida de la que disponemos y prepararnos para abastecernos por nuestros propios medios de estos últimos antes de que se agoten las reservas.
2.- No tener prisa: Salvo en los casos de urgencia médica, la conservación de nuestra energía es un factor más importante que el tiempo. Por otro lado, el agotamiento por una actividad física sin un objetivo preciso provoca una situación de desamparo que socava nuestra moral. Por ello, todo lo que hagamos tiene que responder a un plan y un objetivo preciso.
3.- Recordar dónde te encuentras: Probablemente tendremos que alejarnos del lugar del accidente o de nuestra base o refugio para explorar los alrededores. En estos casos hay que tomarse un tiempo en analizar los rasgos del paisaje y hacer un mapa mental del lugar. Debemos marcar el camino para poder volver sobre nuestros pasos y no perdernos, pues el golpe psicológico que provoca esta situación es durísimo.
4.- Dominar el miedo y el pánico: Hay que mantener la mente ocupada con estas medidas. Debemos ser optimistas y confiar en ser rescatados, pero también debemos prepararnos para afrontar futuros problemas.
5.- Improvisa: En una situación de supervivencia siempre hay algo que hacer. Utilizar nuestra inventiva y creatividad aumenta nuestra confianza
6.- Valora tu vida: Si perdemos la voluntad de sobrevivir, el deseo de mantenernos con vida, el conocimiento de estas técnicas es inutil. No debemos correr riesgos innecesarios que puedan provocarnos un accidente.
Circunstancias personales
Las personas que emprendan viajes, especialmente si van a zonas alejadas o peligrosas, deben tener en cuenta sus necesidades personales. Diabéticos, alérgicos etc. deben incluir sus medicamentos en el equipaje. También deberían llevar unas gafas de repuesto quienes las necesiten. Cada uno debe conocer sus circunstancias y prepararse para afrontarlas.
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